Vive de forma que te duela marcharte. Vive con pasión.

Vivir para ser recordado. Vivir con pasión. Me he levantado esta mañana con un mensaje de mi chico que decía esta frase, y no hay mejor manera de empezar el día sabiendo que debes saborearlo al máximo porque puede ser el último. Y no lo digo con tristeza, lo digo sintiéndome afortunada de estar sana, de tener una casa, amor y ganas de encontrar un empleo donde estar tranquila y seguir haciendo planes. La vida son planes. Si no tienes ilusión en el futuro, si no planeas cosas que quieres hacer, pierdes el aliciente por la vida. Está muy bien esto que dicen muchos de vivir el presente, pero es que yo también quiero vivir el futuro, y para ello tengo que tener planes.

Estar en el paro, es muy complicado, porque el hecho de tener tanto tiempo libre, saber que es una cuenta atrás en el dinero de tu cuenta, que hay miles de personas que están haciendo lo mismo que tú, pero seguramente estarán dando un paso super efectivo que tú no estás dando porque te estás lamentando (como hacer algún tipo de amistad con sentido en linkedin).

Por cierto, solo conozco una persona que le haya salido trabajo por linkedin. Aún así yo sigo haciendo amigos por Linkedin, porque me comentaron que si llegabas a 500, te aparecía que tenías mas de 500, (aunque tengas 3000)y eso por lo visto te da categoría de que te sabes mover.

En fin, a lo que iba. Que hay que disfrutar de las pequeñas cosas, y sentirnos afortunados de lo que tengamos a nuestro alrededor. Sea lo que sea. Tengo una amiga que tiene al padre enfermo, otra amiga que se le murió su madre… Tenemos que sentirnos afortunados de tener a nuestra familia, y si es necesario pensar que hoy es un día en el que se podían ir. Basta que pensemos esto para que nos volvamos a sentir afortunados y dejemos de pelearnos por tonterías. Reirte con un amigo… El hecho de tener amigos también tiene que ser valorado. En Bilbao tengo pocos amigos, pero cuando tengo la oportunidad de quedar con alguno y reirme, lo valoro muchísimo, y más cuando estoy en Cádiz y tengo a los de toda la vida. A mí ya me pasa un extremo, y es que lo valoro tanto, que mientras estoy con ellos, estoy sintiendo lo feliz que estoy, y ya me está dando pena, porque sé que esa felicidad es momentánea, y que dentro de nada me vuelvo a ir. Pero incluso eso es bonito. Si no me fuera, quizás no valoraría tanto a mis amigos de toda la vida.

Ultimamente disfruto de las pequeñas cosas, y por eso lo quiero transmitir. Ayer fui a una playa que estará a siete kilómetros de mi casa a la que nunca había ido. Preciosa, salvaje, diferente. Llena de mosquitos (esa era la incomodidad, pero aún así merecía la pena). Hice una foto preciosa, al atardecer (muerta de frío), donde las nubes de algodón prácticamente dibujadas, se reflejaban en la orilla como si está fuera un lago. Y allí estaba yo, con mi amiga. Ambas maravilladas de lo bonito del paisaje. Ambas dichosas de ser de donde somos, y de estar ahí en ese preciso momento. Y así nos tenemos que sentir todos los días. Dichosos de estar vivos, dichosos de luchar, dichosos de haber nacido donde lo hayamos hecho (porque para empezar es Europa que ya es un lujo). Bienvenidos a la vida, si desde hoy la vais a valorar cada día.

nubes

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