Nochevieja en agosto en Bérchules (Granada)

detalle arbol puerta

Bérchules (Granada) es uno de los pueblos más altos de España, y es el sitio perfecto para aquellos que siempre sienten tristeza cuando acaba la navidad en enero. Y digo en enero, porque en este pueblo, acaba la navidad en agosto. Es como si celebraran la navidad en Argentina, por ejemplo (por el calorcito)

Nunca he ido a Bérchules en mi vida, pero me puedo hacer una idea de cómo es la navidad en un pueblo de la Alpujarra granaína. Todo con nieve, muchísimo frío… Y la mayoría de la gente en sus casas celebrando la navidad con sus familias, porque en el pueblo solo hay un par de bares, y con el frío que hace en la calle, mejor quedarse en casa con una buena copita de anís. Nada que ver por supuesto, con la navidad que hemos vivido nosotros grabando con el canal de youtube «De Euskadiz al mundo» la semana pasada.

La tradición viene porque hace unos veinte años, el pueblo se quedó sin luz y no pudo celebrar la nochevieja, así que decidieron que iban a celebrar la nochevieja, la navidad y lo que hiciera falta, el primer fin de semana de agosto. No me parece mal la fecha que escogieron, porque es una fecha en la que la gente suele querer tener vacaciones, y de esa forma todos los jóvenes que están fuera trabajando, aprovechan para ir a su pueblo y celebrar la nochevieja. Así lo demuestra el video que tienen como promo para ir a estas fiestas tan peculiares:

Por la mañana, a las 09:00, sale una borriquita con una niña montada encima de un pueblo que es una pedanía de Bérchules (se llama Alcútar) y que está aproximadamente a un kilómetro. Pero no vienen los dos solos, vienen con un señor con un porrón lleno de anis, y las alforjas de la borriquita viene cargada de polvorones y mantecados de «La Estepeña».  Detrás, una charanga con música ameniza la marcha, y con bastante buen rollo va «despertando» a los pueblos, para recordarles que ese día es nochevieja. Sobre las doce de la mañana, llegan a lo que es la plaza principal, donde ese mismo día por la noche se tomaran las uvas. La plaza está llena. Es la hora de la cervecita, que por cierto es un placer que te pongan una tapita gratis. ¡Viva lo gratis!, y donde también descubrimos el vino que hacen muy cerca del pueblo, bastante peligroso la verdad. (Con dos copitas ya estas perdido). El caso es que hay muy bien ambiente en la plaza, se baila, se canta… Todos los que están sentados en la terraza se levantan para bailar una especie de coreografía que se inventa el portavoz de la charanga. Me encanta la gente que tiene tan buena energía y tan buen rollo. Era imposible no ponerse en pie, e intentar al menos la coreografía. Después, a la hora de comer, cada uno va a casa, o al albergue, donde hay bastante gente comiendo, y fue nuestra primera opción.

Yo hacía años que no dormía siesta (a excepción de días de estar agotada), pero es que entre los vinos, las cervezas, el sol, las cuestas… ¡Te lo pedía el cuerpo!Pero después de la siesta, visita obligada al concurso de Belenes. Cada familia que quiere participa, y la verdad que hacen belenes muy chulos fuera de sus casas. Pero no nos podíamos entretener porque teníamos que esperar la cabalgata de los Reyes Magos de Oriente. Estos Reyes por si alguien no lo sabe, no traen regalos (escuché a padres explicandoselo a los niños), pero si que vienen a ver a los niños. Los Reyes, vienen en caballos, y están coordinados por un chico que se dedica al espectáculo de caballos, y que desea poder hacer espectáculo en la próxima cabalgata del año que viene. Está muy bien que la gente joven del pueblo quiera modernizar, innovar las tradiciones del pueblo. Los mismos Reyes Magos ,nos comentaban como vivían ellos mismos de niños esta tradición, y por eso la ilusión era todavía mayor.

Los Reyes Magos van despacio, tienen que saludar a todos los niños que se encuentran, a la vez que van con la borriquita con la niña montada, repartiendo mantecados, polvorones, el hombre del porrón… Y la charanga dandolo todo, así que se hace esperar. Mientras esperábamos a la entrada del pueblo, decidimos ir a una tienda donde se compraba el kit del cotillón. Costaba tres euros y medio, y te daban unos cuernos de reno, un gorro de Papa Noel que ponía «Nochevieja de agosto de Bérchules», un bote de uvas de bote, y un paquete de gominolas de uvas. ¡Perfecto! Además, parte del dinero es para un chico del pueblo que está enfermo, y pertenece a una asociación, así que doblemente bien gastado el dinero.

Una vez que vino la cabalgata, nosotros nos pusimos a grabar, y a disfrutar de la fiesta, porque como digo era imposible no ponerse a bailar con ellos. ¡Bailamos hasta la conga! Os dejo por cierto el video que hicimos allí para que veais todo lo que os estoy contando:

Después, otra pausa para cenar, y por fin, a las 23:30 estaba todo el mundo en la plaza espectante para tomarse las uvas… Nosotros como habéis visto, tuvimos un «ligero» despiste… Vaya que solo nos tomamos dos uvas… jaja Pero bueno, eso es lo de menos… Y después, todo muy bien organizado, se pagaba cuatro euros por entrar en una zona acotada donde se podía bailar música comercial al aire libre, con una barra con bebidas, y la temperatura era ideal. Yo que soy un poco friolera cuando cae la noche, me hubiera puesto hasta una rebequita. Un verdadero placer conocer a gente tan encantadora que nos lo hizo pasar taaaaan bien.

 

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