El rodaje de La Catedral del Mar en Caceres

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¡No sabéis lo interesante que es ir a un rodaje de una película o de una serie! En este caso me hubiera encantado participar, pero no fue posible. En un principio me dijeron que contaban conmigo, pero luego a última hora me dijeron que no. Lo cierto es que había muy pocas mujeres de figuración, y todas llevaban el pelo muy largo, no sé si eso habrá tenido también que ver con mi fracaso al estrellato.

El caso que para los que no lo sepan, existen agencias de figuración. Normalmente estan en Madrid. Yo lo hacía mucho cuando vivía en Madrid, y no tenía trabajo. Como era joven (tenía unos 24 años), normalmente me llamaban para todo. Hice de figuración para una película, iba a programas de público, series… Lo que pasa es que estas agencias te pagaban a los dos meses, y aunque te llevabas una alegría cuando cobrabas, pasaba demasiado tiempo.

La noticia que en Caceres se iba a rodar «La catedral del Mar» ya lo sabíamos hacía tiempo, así que en cuanto vimos la agencia de trabajo temporal que puso el anuncio que necesitaban figuración, lo mandamos inmediatamente. Es curioso rellenar un formulario de este tipo, porque te preguntan cosas como la altura (que muchos no saben) o si tienes alguna habilidad. En ese momento justo te das cuenta que no sabes hacer nada. O al menos yo. Ni sé tocar ningún instrumento, ni sé tirar con arco o montar a caballo. Qué triste y vulgar mi vida…

El caso es que nos apuntamos Roberto y yo, pero le llamaron a él, así que él estuvo un día y cuando le volvieron a llamar para el segundo día de rodaje, fuí con él a ver qué se cocía. Para empezar, los figurantes podrían haberse cocido felizmente porque aquellos días hacía bastante calor en Caceres, y encima con todos esos ropajes que llevaban los pobres.

Todas las escenas se hacían en el centro de Caceres, pero las calles no estaban cortadas. Era muy curioso ver a los japoneses como estaban haciendo fotos de iglesias, calles… Y de repente se encontraban con el pueblo de esa ciudad medieval. Pero claro, como en todo, hay que ser discretos, y precisamente el japones que yo me encontré en el rodaje no lo era mucho. Por cierto, lo podéis ver en nuestro video:

Para mí fue divertido, porque yo me iba a un sitio, hablaba con unos figurantes, luego se iban a grabar esos figurantes, y yo me quedaba con los que se quedaban descansando… Pero claro, reconozco que son muuuchas horas de rodaje, y que al final haces amigos o te tiras por un puente, claro…

Pero lo que mas me gustó fue con diferencia el vestuario. La ropa estaba hecha a mano, y además después de poner el ropaje, te echaban como unos polvos para parecer sucio, lo cual me dejó alucinada, vamos no tenéis mas que mirar el video, para que veáis mi sorpresa ante las uñas… ¡A ver si me convierto pronto en estrella que estoy desaprovechada! 😉

 

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