Cortarte el pelo con una katana

catanas          Ir a la peluquería es un hecho cotidiano. No sé cuantas veces al año vais vosotros, pero yo voy mas o menos dos veces al año. Básicamente, cuando necesito un cambio. Soy bipolar, y necesito tener el pelo o corto o largo, y me canso de ambas cosas. Afortunadamente todavía no tengo tantas canas como para tener que teñirme por necesidad, y tampoco tengo mechas que me hagan esclava de la peluquería cada mes y media (porque eso haría que pasara de placer a esclavitud).

Hoy os voy a hablar de Alberto Olmedo. Yo la verdad es que lo conocí hace unos años (en la tele, no en persona) porque salió en algún programa tipo «España directo» y me llamó muchísimo la atención su forma de cortar el pelo. Cortaba el pelo con una katana. Me pareció una autentica locura, para que nos vamos a engañar, pero me pareció un tipo innovador, y diferente. (Admiro mucho a la gente así).
Pasaron los años, y lo cierto es que buscando peluquerías diferentes en España, volvió a caer en mis pensamientos, la peluqueria de Alberto Olmedo.
Y fue cuando conocimos a un hombre super solicitado por los medios de comunicación, que había hecho mil reportajes, y que le llovían las ofertas de trabajo. Le dejamos algunos links para que viera nuestros videos, y la verdad es que nos dijo que le habíamos caído bien, y que grabasemos el video cuando quisieramos (había que gestionarlo casi unos días antes porque Alberto no sabía si se iba a China a trabajar) Y no nos extraña. Lo peculiar de su forma de cortar, le hace único. Tendrá mucha gente que lo critique, pero en el mundo asiático, nos podemos imaginar lo querido que puede ser.
Este hombre, que parece un hombre de barrio, es francés, y es una persona super humilde. Nos lo explicó en un ejemplo que lo aclara todo muy bien: El nunca pondría una franquicia suya en el centro de Madrid. ¿Por qué? Porque la peluquería surgió en su barrio, en Campamento. Un barrio, no diría yo humilde, pero si obrero. Y lo bonito, es que esa peluquería de ese barrio se haya hecho tan famosa. Lo fácil, hubiera sido cerrarla y abrir una en el centro, que seguro que iba mas gente. Pero la gente que es fiel a sus principios no puede hacerlo.
La experiencia de cortarme el pelo fue única la verdad. Me pareció una pasada escuchar el sonido de la katana al cortar (si queréis un poco de cachondeo con el tema tendréis que ver el video, os lo dejo aquí)

El tema del fuego, no lo probé, pero vi a varias señoras cómo se lo quemaban. El caso es que se les quedaba todo el pelo como con bolitas blancas, pero luego cuando se peinaban desaparecían. Es lo mas cercano a la magia que he visto en mucho tiempo. Y no era nada caro, no es gratis, pero la experiencia realmente mereció la pena.

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